25/01/2013

Las cosas cuestan!

Bogotá, 7pm, en la mesa 2 limonadas con yerbabuena y un apple pie, hacía un poco de frío en la ciudad, pero el lugar estaba lleno y la amena conversación hacía olvidar el clima, hablábamos de trabajo, de la vida, de lo que sucedía y de pronto, entre los dientes, casi como un sollozo, escuché: "...pero bueno, las cosas cuestan...", en ese momento, un chispazo recorrió mi cuerpo, una luz se encendió dentro de mí!, la sinapsis de mi cerebro se aceleró y entendí cómo una frase resumía un montón de sentimientos acumulados durante meses!!

Las cosas cuestan, ¿suena obvio?, para mí no,  porque yo tuve que pasar por un proceso largo y suficientemente intenso para comprender que si de verdad quieres amar algo, debes haber sufrido para conseguirlo, porque como dice mi mamá: "lo que no nos cuesta, hagámoslo fiesta".

Y aquí, quiero hacer una salvedad, pues todo lo que voy a escribir en este post, aplica para cualquier cosa, menos para el amor, porque el amor no debe costar, no se debe luchar, no se debe rogar ni mendigar, no se gana (como un trofeo) y mucho menos se debe sufrir. En la vida, todas las cosas cuestan menos el amor, porque ese, es gratis y siempre lo ha sido, por ende se entrega y se cultiva, pero nunca se compra o se gana!

El resto, TODO LO DEMÁS, cuesta (y no siempre plata) y lo que he aprendido en los 2 últimos años de mi vida, es que si quiere algo de verdad, si quiere disfrutarlo, estar orgulloso de eso, crecer, ser más grande, más poderoso y más fuerte, lúchelo, persígalo, haga su mejor esfuerzo, súfralo, llórelo, ódielo, cáigase, levántese y saque fuerzas de donde no haya, porque el fruto de su lucha, no será otra cosa, que la satisfacción más grande de su vida.

Porque la vida me ha enseñado, que cuando ud. no sangra, no tiene piel más fuerte, cuando no llora, no ríe y sobretodo! cuando no pierde, no gana!!!

Y qué importante es aprender a perder!!! Ese costo, ese golpe al ego, al autoestima es lo más hermoso que le puede pasar a un ser humano, pues no puede llamarse ganador, aquel que nunca se ha parado, aquel que no ha sufrido en un trabajo, aquel que no ha luchado por un aumento de sueldo, aquel que no la ha cagado, aquel a quien no han robado, aquel que no se ha ensuciado, aquel quien no han puteado, aquel a quien no han criticado hasta el punto de destrozarlo, ni mucho menos aquel que ha sido acorralado y estrujado, casi hasta la asfixia.

Porque solo aquellos a los que les ha costado ¡y mucho! ganar, son hoy los que pueden enfrentar su destino con la grandeza que este lo merece, aquellos que no huyeron, que nunca se cansaron de soñar, de luchar, de resistir y sobretodo de creer en sí mismos, no con la ceguera del ego, sino con la tranquilidad que entrega la claridad mental y la sobriedad espiritual.

La vida mis amigos, se encargará de cobrar tan duro como ella crea conveniente, y solo los valientes, aquellos que no tengan miedo de luchar por lo que creen, de caerse y perder, de aprender y agachar la cabeza para levantarla más adelante con el orgullo de la lección aprendida, aquellos que no sean capaces de liberarse del ego y dejar hablar al corazón, NUNCA tendrán para pagar la cuenta y ahí se quedarán, enroscados criticando, quejándose, buscando el error en el prójimo, menesterosos, involucionados, con las mismas 3 monedas en sus bolsillos roídos por la incapacidad que causa su mejor amiga: la mediocridad.



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